Hoy lo que me importa no ocurre aquí. Ni si quiera ocurre cerca. Se trata de un incendio cuyo humo ni veo y sólo me mantengo ocupado en pensar si se reavivará o extinguirá. Y en esta incertidumbre es en la que tengo que vivir… y hasta dormir. Y así creo que tendré que pasar días y días. Esperando que ese incendio se propague hasta aquí a cualquier velocidad, pero que llegue y me abrase. O por el contrario, y tristemente, amaine hasta extinguirse allá donde hoy está teniendo lugar. Entonces me quedaré sentado, esperando con la mejor de mis caras pero algo decepcionado y desesperado.
Mi confianza está depositada en los nuevos vientos…



