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CATEGORÍA: Viajes

     Hoy lo que me importa no ocurre aquí. Ni si quiera ocurre cerca. Se trata de un incendio cuyo humo ni veo y sólo me mantengo ocupado en pensar si se reavivará o extinguirá. Y en esta incertidumbre es en la que tengo que vivir… y hasta dormir. Y así creo que tendré que pasar días y días. Esperando que ese incendio se propague hasta aquí a cualquier velocidad, pero que llegue y me abrase. O por el contrario, y tristemente, amaine hasta extinguirse allá donde hoy está teniendo lugar. Entonces me quedaré sentado, esperando con la mejor de mis caras pero algo decepcionado y desesperado.

Mi confianza está depositada en los nuevos vientos…

     La soledad es sin duda la mejor compañera. Junto a ella no te sientes solo, dialogáis y además compartís valiosos silencios de esos que, lejos de ser molestos, son más que necesarios. La soledad te ayuda a relacionarte con sus viejos conocidos. Esos que están casi por doquier y siempre a tu disposición. Esos a los que nunca recuerdas llamarles aunque sea para pasar un rato.
     Es el viento y su melodía al jugar con estas hojas ramificadas por las que trafican insectos que a veces, al llegar a tu altura, se sorprenden de que algo como tú esté ahí. Es el sol que se cuela por cualquier rincón buscando algo frío por calentar. Es el mar, sus olas y su espuma al contacto con las rocas a las que le da forma. Es todo lo que pasa aquí y lo que puede pasar.
     Y ahora dejo en esta isla a la soledad frente al mar y vuelvo a la ciudad y a su teatro de naturalidad. Rodeado de gente desconocida, de otros que parecen ser mi familia y otros que insinúan estar encima mía. Estos, esos y aquellos.

Y entonces es cuando de verdad existe el peligro de estar solo…

formentera

     Formentera está rodeada de horizonte. Es plana, baja. Cálida. Te invita a dejarte llevar, a juntar tu tierra con la suya. A compartir su horizontalidad.
     Y es así como la sientes especial. Cuando te hace sentir especial. Cuando, frente a cualquiera de sus horizontes, se te desmorona el mundo. El que tú habías ido creando hasta ahora y en el que no le habías dado tanta importancia al horizonte.
     El Sol es el único que se atreve a cortarlo. De hecho es el único que tiene ese poder. Y ahora que lo hace por segunda y última vez en el día, no puedo más que rendirme nuevamente, y aún con menor resistencia, a esta isla que me ha ayudado a entender que lo único que de verdad merece la pena vislumbrar en el horizonte es el Sol.

Y lo demás está fuera de lugar…

chicarosa

     Yo de verde, ella de rosa. Valerosa camina por el filo del acantilado. ¿Por qué me has esquivado? Eres quien me ha hecho escribir esto. Estos versos en prosa que hablan de que eres hermosa. Todo a pesar de la lejanía, la que insistes en marcar entre tú y mi agonía. Déjame observarte y no te alejes más convirtiendo esto en un arte. Que todo aquí es natural. Siéntate, allá, y siéntete. Que alguien, acá, se inspiró en ti, en tu hermosura y en nuestro silencio. Siéntelo como yo lo siento. Haré que desde aquí hasta allí te lo susurre el viento. Y a mí mientras tanto me habla el mar y me cuenta que esto ya está por acabar.

Y ahora te levantas y sigues el camino al faro…

Me fui, para volver a hacerlo de nuevo otra vez…