PERSONAL BLOG FOTO VÍDEO ESCAPARATISMO ILUMINACIÓN OTROS
CATEGORÍA: Viajes

No me importa el camino si conozco el destino. No me importa el camino si conozco el destino. No me importa el camino si conozco el destino. No me importa el camino si conozco el destino. No me importa el camino si conozco el destino. No me importa el camino si conozco el destino.

No me importa el camino si conozco el destino…

Santiago debía tener razón porque caminar solo sin destino aparente es caminar hacia uno mismo. No llegar a ningún sitio aunque cese el movimiento, porque uno no se para con dejar de mover las piernas. Porque se avanza con algo más que el cuerpo. Porque estar solo sólo es estar solo.

Y eso es todo…

     Nos cruzamos y fue así como nos encontramos. Y estuvimos hablando tanto sobre la soledad con solo mirarnos que para nosotros ese concepto dejó de existir para siempre. Y se trataba sólo de una aproximación a algo que hasta el momento nos había parecido demasiado lejano.
     Una breve aproximación que dejó de serlo a falta de frenos. De esos que te permiten parar, tomar aire y… A falta de creer en los sueños, nuevamente.

Somewhere between now and then…

     Las puertas del armario de papel se corrían cada noche y cada mañana para deslizar sobre el tatami hacia fuera y hacia adentro el futón. La tele, sobre todo por las mañanas, no sonaba igual.
     Los pasos de la gente por la calle, el ruido de los coches. No eran los de occidente. Los reclamos publicitarios sonoros de las tiendas en las avenidas no dejaban indiferente a nadie (aunque pudiera parecerlo). El metro. Menos luz. Nido de sonidos. El hormiguero de gente que subía y bajaba. Los trenes que entraban y salían. Las puertas que se abrían y se cerraban como guillotinas. Y el silencio del interior del vagón. Creo que respiraban… a menudo roncaban.
     Y otra vez fuera, el estruendo. Había quien utilizaba megáfonos para llamar la atención. Ahora sé que nadie se salva de tener algo que decir. Aunque sea cantando. Karaoke, la orquesta vacía. Pero llena de ganas de rellenarla.

Y yo perdidamente encontrado en mi mapa de los sonidos de Tokio…

     “El libro lo publicó una pequeña editorial, pero a penas se vendió. No tenía conclusión. Y nadie quiere un libro que no tenga conclusión…”.

     Dirigiéndome hacia el norte tan rápido como este tren avanza, pienso en que los objetivos que fijo más lejanos son los que parecen más estáticos y los más cercanos a mí quedan atrás a una velocidad proporcional a la que me desplazo.
     Y por eso es en aquellos en los que ahora pienso. Los que permanecen constantes cortando el horizonte y, aparentemente, siempre a una distancia equidistante que parece inalcanzable.
     Quizás nunca llegue hasta aquellas latitudes. Quizás si llegará no serían como aparentan ser desde aquí. Seguramente, si consiguiera acortar distancias, simplemente pasarían de largo como todo lo que se termina acercando demasiado.
     Pero aún así no evito este rumbo porque no sé cuándo parará este tren y aún mantengo algo de esperanza en que ocurra en el lugar adecuado. Porque lo que esta noche he soñado ya me ha ocurrido o ya me ocurrirá. Y porque si te pidiera lo que nunca tendré, te odiaría por perder algo que nunca me diste.

“…A pesar de que a mí me pareciera muy normal que no la tuviera…”