El placer se escribe siempre con muy pocas letras.
Incluso menos de las que pudieran parecer necesarias…
El placer se escribe siempre con muy pocas letras.
Incluso menos de las que pudieran parecer necesarias…
Somos conscientes de que este movimiento social no puede tener fecha de caducidad y de que su coherencia y efectividad dependen totalmente de su constancia. Por eso seguimos apoyándolo activamente más allá del 15M, porque cualquiera que fuera el resultado de esta convocatoria electoral no sería suficiente para lo que reclamamos. En estos días hemos conseguido popularmente fundamentar nuestro movimiento y así dar forma a algo que hace sólo unos días parecía imposible. Pero esto sólo es el comienzo.
Somos jóvenes y no tan jóvenes. Somos a quienes cuyos padres les convencieron de que debíamos esforzarnos para asegurarnos una calidad de vida a la que ellos no siempre tuvieron acceso. Ahora resulta que no importa la preparación ni el sacrificio, porque las recompensas no vienen dadas por tales méritos. Estamos indignados. Hartos, pero no agotados. No confiamos en la democracia actual y la culpa no es nuestra. Necesitamos cambios y nuestras propuestas han de ser escuchadas porque nosotros somos este país, su presente y su futuro. Aquí y ahora exigimos respeto, transparencia y la participación que nos pertenece en nuestra deseada democracia real.
Demostrar que todo lo que se nos ha inculcado como común no es la única posibilidad. Que la normalidad es el concepto más ambiguo de todos y así incluso romper la lógica, asumiendo que ya no existe tal. Analizando el ambiente y adaptándose al contexto para ser más precisos en el mensaje y aportar al receptor algo que, aunque quizás él o ella ya supiera, quizás no fuera algo de lo que estuviera totalmente convencido.
> ¡Aaaaaaah!
> Me va a pasar.
> Me podría pasar.
> Que me pase es posible.
> No me va a pasar.
> ¿Podría pasarme?
> …