PERSONAL BLOG FOTO VÍDEO ESCAPARATISMO ILUMINACIÓN OTROS
CATEGORÍA: Arte

Demostrar que todo lo que se nos ha inculcado como común no es la única posibilidad. Que la normalidad es el concepto más ambiguo de todos y así incluso romper la lógica, asumiendo que ya no existe tal. Analizando el ambiente y adaptándose al contexto para ser más precisos en el mensaje y aportar al receptor algo que, aunque quizás él o ella ya supiera, quizás no fuera algo de lo que estuviera totalmente convencido.

Te arriesgo al milagro

a tu belleza desnuda,

mientras la boca mata la voz,

laten los labios…

Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse por la ventana.

Patas arriba: la escuela del mundo al revés“, Eduardo Galeano…

De tanto ver la luz hemos perdido
la recta proporción de ese milagro,
que otorga a la materia su volumen,
contorno fiel al mundo que queremos
y límite a los puntos cardinales.
A fuerza de costumbre, hemos dado en creer
que es un merecimiento, cada día,
que el día se levante en claridad
y que se ofrezca límpido a los ojos,
para que la mirada le entregue un orden propio,
distinto a los demás, y lo convierta
en nuestra inadvertida obra de arte.
Hay una ingratitud consustancial
al hecho de estar vivos, un intrínseco
poder de desmemoria, y nos impiden
brindar a cada instante el homenaje
que cada instante de verdad merece,
por su absoluta magia de estar siendo,
en vez de no haber sido en absoluto.
Con cada amanecer dubitativo,
con cada tumultuoso amanecer,
la luz arrasa el reino de la noche
y emprende su combate. En el confuso
magma de oscuridad, con cada aurora
triunfa la exactitud de cuanto existe
sobre la vocación de incertidumbre
que tienta con su nada a lo real.
En toda madrugada se renueva
un conjuro de origen, esa fórmula
que impuso el movimiento al primer día.
Somos testigos, en el alba pura,
del trono en que la luz alza su reino
y lo concede intacto a cualquier súbdito.
Conviene contemplar la luz con más paciencia,
brindarle una atención encandilada,
el sumiso homenaje con que un bárbaro
descubre reverente en su aventura
la tierra que jamás ha visto nadie.

Carlos Marzal, en “Metales Pesados” (2001)…

     Somos carne, nada más que carne. Carne, carne y más carne. Dentro de mí sólo hay carne. Dentro de mí sólo soy carne. Pienso en ti y pienso en carne. Carne, carne y más carne. Eres carne, soy carne, somos carne. Dentro de mí, carne. Fuera, carne. Soy carne. Tengo carne. Quiero carne. Me inspira la carne. Me excita la carne. Pienso en carne, por y con carne. Me mueve la carne. Carne, carne y carne. Porque no somos más que carne. Carne de su carne. Carne de tu carne. Carne de mi carne. Carne. Carne. Carne. Sólo carne. Sólo quiero carne. Como carne. Carne. Carne. Soy carne. Soy carnívoro. Soy caníbal. Porque soy carne y quiero carne. Quiero mi carne. Quiero tu carne. Fui y fuimos carne. Soy y somos carne. Seré y seremos carne. Nada más que carne. Sólo carne. Carne, carne, carne.

Carne