¿Por qué luchar por nada? Insiste al vacío quien no conoce la tabla del cero. Aquella noche casi, casi… Casi cometo la locura de dormir. Casi lo doy todo por perdido y, sin haber encontrado nada, ahora sé que no tuve nada que perder. Aquella noche casi, casi fue una noche y, aunque quedara en el intento, aquella noche, en contra de la norma, fue como pocas veces el principio del día y no su final. El principio de nada o el principio de todo, pero seguramente el principio de algo.
Ahora prefiero que me den las claras del día…

