Esta sombra se ha perdido en el más oscuro de los rincones. Esta sombra ya se ha quedado muda y a penas puede moverse. Y todavía muda habla tanto o más que las que callan. Y sin poder moverse ha llegado en un segundo a Beirut, ha vuelto, ha realizado sus abluciones más profundas y hasta ha intentado aprender a conjugar verbos en tiempos que no existen.
     Esta sombra ya no es lógica porque ya sólo es sombra. Pura y dura sombra que avanza proyectada en más sombra. Una sombra que es consciente de que sin luz no es sombra. Una sombra superpuesta.

Una sombra inexistente pero patente…