Y sonrió y un extraño escalofrío le hizo pensar que estaba siendo feliz. Una sensación que no sentía a menudo. Algo que recordaba haber disfrutado pocas veces. Y eso que ya había vivido muchos años. Décadas tras las que no parecía que el tiempo hubiera pasado debido a la falta de cambios.
Ese es el motivo por el que pensaba que ya no había solución para su problema. Uno que había arrastrado sin darse cuenta desde que nació. Un mal que existía como existía su personalidad. Al final, no era más que un muro que reflecta cualquier sonido transformando el mensaje y convirtiendo al emisor en receptor.
Sé feliz hoy porque mañana lo serás más…

