Observaba a la gente como el médico analiza a su paciente. Siempre estaba rodeado y eso le había convertido en un especialista. Un solitario especialista de la sociedad.
     Llegó hasta ese punto con el tiempo. Se dio cuenta de que nadie le correspondería y, aunque nunca terminara de perder la esperanza de encontrar a alguien que hiciera añicos su teoría, decidió matar el tiempo de alguna manera. Así es como comenzó con esa especie de estudio observatorio de los que le rodeaban. Aunque ya no pretendiera sacar ninguna conclusión definitoria, para eso sí que no le quedaba esperanza.

Pero, eso, mientras tanto se mantenía ocupado…