PERSONAL BLOG FOTO VÍDEO ESCAPARATISMO ILUMINACIÓN OTROS
MES: 03/2009

     Ora tu pensa: un pianoforte. I tasti iniziano. I tasti finiscono. Tu sai che sono 88, su questo nessuno può fregarti. Non sono infiniti, loro. Tu, sei infinito, e dentro quei tasti, infinita è la musica che puoi fare. Loro sono 88. Tu sei infinito. Questo a me piace. Questo lo si può vivere. Ma se tu/
     Ma se io salgo su quella scaletta, e davanti a me/
     Ma se io salgo su quella scaletta, e davanti a me si srotola una tastiera di milioni e miliardi/
     Milioni e miliardi di tasti, che non finiscono mai e questa è la vera verità, che non finiscono mai e quella tastiera è infinita/
     Se quella tastiera è infinita, allora/
     Su quella tastiera non c’è musica che puoi suonare. Ti sei seduto su un seggiolino sbagliato: quello è il pianoforte su cui suona Dio/
     Cristo, ma le vedevi le strade?/
     Anche solo le strade, ce n’era a migliaia, come fate voi laggiù a sceglierne una/
     A scegliere una donna/
     Una casa, una terra che sia la vostra, un paesaggio da guardare, un modo di morire/
     Tutto quel mondo/
     Quel mondo addosso che nemmeno sai dove finisce/
     E quanto ce n’è/
     Non avete mai paura, voi, di finire in mille pezzi solo a pensarla, quell’enormità, solo a pensarla?

A viverla…

     Mantuvo rumbo incierto durante mucho tiempo y lo único que se puede asegurar es que llegó más lejos de lo que pensaba. En alta mar pudo recapacitar. Le dió tiempo a prácticamente todo y quizás a algo más. Pero en cierto punto dejó de flotar. Una característica que creía innata hasta ese mismo instante en el que chocó contra su propio error.
     Y ese fue el principio del fin de ese crucero de placer que comenzó sin destino conocido y que terminó hundido. Hoy ya descansa en el fondo de algún mar sin identificar, cualquiera. Y allí es donde hacen vida sus tripulantes. Conversando, bebiendo, tocando el piano y mirando por las escotillas de sus sombríos camarotes, como hacían antes, pero con la diferencia del nuevo paisaje.

Y ahí quedarán, porque en algún sitio tienen que quedar…

     Morder el mar. Besar el cielo. Ver azul. Sentir calor. Modelar arena. Oler la piel. Sudar. Girar. Andar con los dedos. Volar con las manos. Flotar. Inspeccionar el aire. Apoderarse del suelo.
     Y, ¿por qué no? Morderte, besarte, verte, sentirte, modelarte, olerte, sudarte, girarte, flotarte, inspeccionarte y, finalmente, apoderarte.

Aquí o allí y siempre…

     Mis sentimientos ya son otros. Ya no distingo entre tristeza y felicidad porque ya no comparto esos valores con el resto de la sociedad. Ya no busco mi definición perfecta porque no creo que exista, ni creo que haya quien la consiguiera.
     Ya no. Ya no me hago preguntas como aquellas a las que nadie me ayudó a encontrar respuestas. Ya no creo ni siquiera que las hubiera porque ya no confío ni en que fueran preguntas. Ya no me planteo nada. Ya no espero nada.

Y ya no siento que haya perdido nada…

     Esta noche todo arde. Esta ciudad está incendiada y todo en ella prende en llamas. Nuestras vidas se funden con ellas mientras nuestros sentimientos se confunden. Estos movimientos acertados y estos otros equivocados, todos se esfuman a base de llamaradas abrasadoras.
     Los recuerdos de lo pasado se queman y aún queman. El futuro por su parte ya empieza a prender a medida que va llegando. Y este ahora, éste es el que más arde. El que se derrumba y el que resiste. El más valiente y el que lucha como nadie contra su propio antes y su desconocido después.

Y así es como la realidad esta noche se incendia…