Now it’s time for changing…
Now it’s time for changing…
For a minute there, I lost myself…
Pienso que pienso incluso cuando creo no estar pensando. Pienso noche y día. Sueño que también pienso cuando sueño y pienso que sueño cuando pienso. No pienso por pensar, pero no puedo evitarlo y me da por pensar que si el día tuviera diez horas más, pienso que las aprovecharía para pensar más.
Pienso en mí, pienso en ti, pienso en él y en ella, pienso en nosotros, pienso en vosotros y también pienso en ellos. Pienso por mí mismo y pienso que si me obligara a dejar de pensar pensaría aún más. Porque siempre he pensado que si dejara de pensar ya no podría pensar que fuera yo. Mi yo, mi yo pensativo.
Mi yo pensativo que existe como tal…
La RAE lo define como una simple “falta de memoria” pero en realidad creo que la desmemoria comporta mucho más. Me da por pensar que lo que creo que ocurrió quizás haya seguido evolucionando en los archivos donde lo guardé, de manera que se ha terminado transformando en lo que no fue tal, o al menos en la manera en que lo fue.
Alguien me dijo alguna vez (irónicamente no recuerdo quién, aunque podría llegar a apostar por alguien aún a riesgo de equivocarme totalmente) que así era. Que cuando tiramos a recordar algo es muy probable que estemos desvirtualizando ese recuerdo por lo que el paso del tiempo le ha afectado y que realmente no fuera así. Ni tan bonito ni tan malo. Ni tan trascedente ni tan irrelevante. Porque nunca sabremos hasta qué punto nos engañamos a nosotros mismos.
Y aquí dejo este legado metatemporal. Encontrado en algún rincón a día de hoy pero escrito y no publicado ya hace meses (12-08-08).
Entonces resulta que hay maneras de combatir la desmemoria…