Sabina encontró muchas opciones de vida sobre las que elegir pero yo tengo las mías propias de las que, entre muchas otras, nombraría:
Trotamundos sin más. Funcionario de prisiones. Piloto de vuelos transoceánicos. Sexador de pollos. Presentador del prime time televisivo a nivel nacional. Misionero en algún rincón de ífrica. Superstar musical. Drogadicto en alguna comuna hippie. Publicista en Tokyo. Médico con vocación. Actor porno. Profesor de español en el extranjero. Surfero en Australia. Auténtico monje budista nepalí. Becario en la Casa Blanca. Pescador en el Mediterráneo. Modelo sin comparación. Poeta natural. Jardinero en Hollywood. Diseñador gráfico. Un parado mantenido. Un negro literario. Guía turístico en Grecia. Un descarado. Oficinista en el Empire State Building.
Y, como no, la del pirata cojo…



