Me pone…
Me pone…
Y pasa el tiempo. Y cuando te das cuenta has vivido más de lo que esperabas y cuando echas la vista atrás siempre ves una evolución que, para bien o para mal, hace que te replantees el futuro y pienses en como afrontarlo.
El año pasado a estas horas estaba bebiendo sangría en un parque de Tokyo con amigos de los cinco continentes y terminé la noche en un karaoke cantando hasta la mañana siguiente… Hoy he trabajado durante unas 14 horas en un festival de cine internacional y he tenido tiempo suficiente de participar en ruedas de prensa, coloquios, conversaciones diversas y muy interesantes, comidas de lujo y otras actividades con directores, guionistas, críticos y demás.
Intento que el día 18 de junio de cada año no sea especial con respecto del resto del año así que hago lo que me podría tocar hacer cualquier otro día. Si tomo de muestra este día durante los últimos años y hago balance, noto esa evolución de la que hablaba al principio y me siento bien porque la gran mayoría de horas que forman este día hayan sido lo suficientemente completas como para querer ir a dormir y sentirme satisfecho por ello.
¿Y el próximo año…?
Manní´ Producciones…
En septiembre, una joven de 23 años llamada Marta empezará a trabajar en una de las 445 tiendas de la cadena Bershka. Atenderá al público, revisará los estantes para reponer las prendas, y dos veces por semana trabajará desde las 7.30 en la recepción y clasificación de la mercancía. Marta Ortega Pérez habrá iniciado entonces, desde abajo, su formación para ser un día la heredera del dueño de esa tienda, el hombre más rico de España, la octava fortuna del mundo, el propietario del imperio Zara, Amancio Ortega.
You know, when you start med school they warn you that you’re gonna have to make sacrifices… But I guess that means different things to different people. Like giving up something you really want now for something you’ve wanted your whole life. Or spending less time on yourself so you can spend time with someone you really love. At some point, you might even have to give up your own sense of safety and well-being. But after a while, it doesn’t feel like you’re giving up anything at all.
My sacrificial clam…