En tiempos de Navidad cristiana también hay cabida para cualquier otra religión (como en cualquier otra época del año). Católicos, protestantes, musulmanes, ortodoxos, judí­os y otros muchos no son más que personas que siguen una filosofí­a de vida condicionada más por factores externos que por inciativa propia.
     Si eres X seguramente lo seas por haber nacido donde has nacido o haber nacido de quien has nacido, porque seguramente que si hubieras nacido en otras circunstancias no serí­as X sino Y (aun siendo la misma persona). Y aunque no te consideres ni X ni Y ni niguna otra letra del abecedario no puedes evitar estar influenciado por la tradición social de lo que te rodea. Y por eso ahora es Navidad (aunque no celebremos el nacimiento de Cristo) o por eso nos choca que una musulmana lleve pañuelo (aunque sepamos o no que lo hace voluntariamente), etc.
     Y lo peor de todo es que todas las religiones que delimitan las relaciones humanas son paralelas y muchas tienen el mismo origen (católicos contra protestantes, cristianos contra musulmanes, musulmanes contra judí­os, etc). Y es que al fin y al cabo cualquier religión será una especie de filosofí­a de vida como recomendación para llevar el dí­a a dí­a de mejor manera. Y en eso se resume todo. Y mientras eso sea posible no habrá ni mejor ni peor método sino el que sea más eficaz al practicante. Respetando siempre a quien haya decidido seguir el mismo camino mediante otros métodos y siempre teniendo en cuenta que nada es porque sí­, que todo tiene una explicación y que no importa el cómo sino el qué.

Tan simple y tan difí­cil de que se lleve a cabo…