Hay muchas pelí­culas pero pocas llegan a meterte tanto en ellas como si tú mismo hubieras tenido algo que ver con su creación . “Lost in translation” debe ser una de las pelí­culas que más veces he visto y en todas y cada una de ellas la he visto diferente. Desde la idea de ser una pelí­cula que puede resultar muy entretenida para cierto tipo de público a otras conclusiones como que simplemente es perfecta.
     La primera vez que la vi fue en el cine y coincidió con mi vuelta a España tras mi primer viaje a Japón. Tuvo su gracia porque vi (más que entendí­) todo lo que habí­a visto dí­as antes y llegué a la conclusión de que era una visión americana de una realidad parcial que no todo el mundo podí­a entender.
     Volví­ a verla en repetidas ocasiones y siempre con diferente gente. Mi opinión se iba suavizando pero siempre basada en la misma idea. Años después terminarí­a viéndola dí­as antes de coger los aviones que me llevarí­an de vuelta a su escenario durante un año. Por supuesto la vi de otra manera… pero en esa ocasión me basaba más en el futuro que en el pasado.
     Por supuesto la vi estando viviendo en Tokyo. Y esta vez ya entendí­a todas las partes en japonés que hacen perderse en la traducción a los protagonistas y reconocí­a todos los lugares por donde los protagonistas se mueven. Y en ese momento más que nunca entendí­ que Tokyo lo es todo y nada. Para mí­ la pelí­cula dejó de ser la historia de dos personajes en un contexto oriental y diferente al estándar occidental para ser una historia de dos personajes que viven una situación que no llegas a entender a no ser que hayas vivido durante meses en ese mismo contexto.
     Algo no tan difí­cil de entender pero prácticamente imposible de explicar y que fui perfilando después de verla varias veces más en ese escenario al tener que hacer un trabajo en la universidad sobre el film basado en la idea de “la postmodernización de Japón”.
     Finalmente, tras mi vuelta a España habiendo vivido durante meses en el distrito de Shinjuku (el mismo donde se encuentra el hotel y los principales escenarios), la vi ayer de nuevo. Desde la visión objetiva que proporciona la distancia… y con la subjetiva motivada por la nostalgia… Creo que es simplemente perfecta. Cómo saber expresar la vida propia que tiene la ciudad y representarla con dos personajes. Cómo entender y explicar que los tokiotas son Tokyo y no al revés. Cómo dar tanto protagonismo a algo que está por encima de todo. Y cómo darse cuenta de de qué manera se puede expresar esa idea abstracta.

La pelí­cula es mi cabeza…