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MES: 08/2006

Ojalá todas las guerras fueran así­…

     Japón quedó atrás… o quizás adelante… España está aquí­… Ahora sólo falta entender dónde estoy yo.

     Creí­a que el shock de vuelta serí­a más fuerte y en realidad lo que pasa es que no soy consciente de lo fuerte que ha sido. La mañana que desperté tras haber llegado la noche anterior tuve la sensación de que toda mi experiencia en Japón habí­a sido un sueño. Creo que se puede decir pero no entender. Es como si nada hubiera sido real. Como si hubiera sido tan genial que no hubiera podido ser real.

     Y supongo que esa sensación vendrá dada porque aquí­ todo sigue igual; tal y como lo dejé hace un año. O quizás nada sigue igual. Pero al menos creo que en lo básico aquí­ sigue todo igual. Han pasado muchas cosas pero lo que recordaba de España (y lo que no) sigue intacto. Quizás el problema es que quien ha cambiado soy yo. Vale, quizás no… seguro.

     Hace ya tiempo que me di cuenta de que es estupido cuestionarte qué ocurrirá ante una situación que aún no ha llegado y de la que tienes tus dudas porque lo único que hace es condicionar en negativo tu actitud ante lo que tienes que afrontar. Y ahí­ estoy yo. Mi vida en España… La antigua, la nueva… o la imposible.

 Tiempo al tiempo…

     Después de dar de baja la luz, gas y demás y haberse desecho de los muebles de la casa y que el casero haya venido a hacer la última revisión para devolverme el depósito que le pagué al entrar a vivir en la habitación… he bajado las escaleras de la casa y me he dirigido a Shinjuku. Muy consciente de que era mi último paseo hasta Shinjuku así­ que en cuanto dado tres pasos he empezado a verlo todo borroso porque los ojos se me han empezado a humedecer… En pocos segundos el nudo de la garganta no lo podí­a eliminar por mucho que tragara saliva… Nostalgia en estado puro… en estado extremo. Nunca habí­a tenido un sentimiento tan fuerte causado por algo tan abstracto.

     Shinjuku era más diferente que nunca… Shinjuku siempre lleno de vida pero esta vez más triste que nunca o al menos así­ lo veí­an mis ojos… Y es por pensar en que todo seguirá a pesar de mi ausencia. Y no es envidia. Y no es impotencia. Sólo nostalgia… nostalgia quizás. Nostalgia prematura pero nostalgia. Nostalgia… nostalgia del paí­s que me ha acogido prácticamente un año entero… nostalgia… nostalgia del que ha sido el mejor año de mi vida.

 

Sayonara Tokyo
    

     Shinjuku, Tokyo, Japón…

     Volví­ de mi viaje de despedida de Japón. Ya le he dicho adiós viajando a solas durante 5 dí­as por las islas de Izu. Un viaje que me ha aportado mucho. He tenido tiempo para reflexionar sobre muchas cosas ocurridas durante este año e incluso de antes. He pensado en mi futuro. Y también he pensado en mucha gente…

     Simplemente andaba y descansaba en alguna playa. Y por la noche leí­a… he vuelto a empezar “el Principito” y esta vez en japonés. Sólo 5 dí­as que en principio iban a ser más si no llega a ser por el tifón que llegó la última noche y que nos hizo evacuar la isla… Hacer camping en la playa no era el sitio más seguro. 
Olas difí­ciles de olvidar… 

     Hoy ha ocurrido algo curioso. Esta mañana en mi casa-habitación eramos tres personas representando tres paí­ses: España, Chile y el Libano. Y más tarde han venido dos amigos más de nacionalidad española e israelí­. Obviamente, dada las circunstancias actuales, lo curioso del momento es cómo han compartido el mismo espacio (tan minúsculo) dos personas cuyas raí­ces parece que les obligan a estar enfrentadas. En principio la israelí­ no sabí­a que la otra era libanesa y la libanesa no sabí­a que la otra era israelí­ por lo que las presentaciones han sido tan normales y se han tratado como cualquier otra de esas personas que conoces aquí­ de las que sólo sabes que viven en Tokyo pero no de dónde vienen (porque tampoco es lo que más te importa en un primer momento).

     De todas esas personas con quien más unido me siento es con la del Libano (porque tengo más confianza con ella independientemente de sus ideales, los cuales desde luego no rechazo) y hemos hablado mucho sobre la situación en Oriente Medio y cómo de difí­cilmente lo viven de forma directa sus familiares, amigos y amigos de amigos. Además ha adelantado su vuelta porque su padre ha sido evacuado del paí­s y los ánimos no están como para que esté al otro lado del mundo.

    Por otro lado, hoy la israelí­ me ha pedido indirectamente usar el ordenador porque querí­a informarse sobre las últimas noticias. Cuando ha terminado parecí­a preocupada porque parece ser que tiene bastantes amigos cumpliendo el servicio militar, lo que implica que participen directamente en esta guerra. Buscaba emails e información en periódicos digitales sobre sus conocidos y no ha encontrado de todos.

    Y he aquí­ la estupidez de las guerras. Yo desde fuera siempre lo veré como algo estupido pero no creo que compartan mi opinión ninguno de los dos bandos. Sólo veo dos personas viviendo similares experiencias desagradables (y aún tienen suerte de no estar en el terreno de batalla) estando uno frente al otro.

La dos caras de la misma moneda…