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MES: 06/2006

     La llegada a Shinjuku en cualquiera de las lí­neas que empiezan, terminan o simplemente pasan por esta estación es cuanto menos impresionante. No es que sea la única en Tokyo con ví­as y ví­as en paralelo o en perpendicular a diferente alturas, pero es que quizás simplemente el hecho de saber que estás llegando a la estación más grande y concurrida del mundo ayude a reforzar esa sensación.
     Me encanta cuando, aunque sea durante unos segundos, un tren a la misma velocidad aparece derrepente al lado del tren en el que tú estás y ves a los que viajan en él viajando contigo. O mejor es cuando ese tren va un poco más rápido o un poco más lento y les ves pasar sin entender muy bien quién adelanta a quién o a que velocidad te estás moviendo. Y sin duda lo mejor es cuando ese tren que viaja junto al tuyo desaparece por un momento porque las ví­as han dejado de ir en paralelo y ves como se aleja (y con suerte ves como se vuelve a acercar).
     Sin duda no es nada que se pueda describir con palabras. Es una de esas ocasiones en las que quizás ni viéndolas puedes valorar todo lo que otra persona saca de provecho de ese mismo momento.

El placer de viajar en tren dentro de Tokyo…

En el tren

De todo te puedes encontrar en los trenes de Tokyo…

     Si una familia japonesa te invita a su casa para ir a comer, cenar o tomar el té, debes saber qué hacer en cada momento porque, una vez más, existe toda una serie de rituales que hay que seguir dependiendo de tu papel de anfitrión o invitado. De manera general y por orden cronológico, he aquí­ un esquema de lo que seguramente ocurra:
- La fecha se suele concertar con bastante tiempo de antelación quizás porque cualquier persona que viva en Tokyo seguramente no esté preparada para tener nuevos planes en un plazo menor a pocos dí­as.
- Si lo anterior se ha cumplido, no está demás recordar y confirmar tu disponibilidad un dí­a antes del encuentro.
- Prácticamente seguro que el invitado vaya en tren a la casa del anfitrión por lo que este último (a no ser que haya mucha confianza entre ellos) debe ir a recoger a su visita a la estación y acompañarle a su casa andando o en coche propio o por cualquier otro medio.
- Una vez el invitado entra a la casa tiene que repetir las veces que sea necesario todo el elenco de frases de cortesí­a que el idioma japonés guarda para tal ocasión. Tales como お邪魔します (おじゃまします u “ojama simas”) cuya traducción en español serí­a “le estoy molestando”. Por supuesto, el invitado también tiene que agradecer la invitación y el anfitrión la visita así­ como piropos varios hacia la casa, el otro, etc.
- No es nada recomendable presentarse a una casa a la que te han invitado sin ningún regalo. Lo más socorrido siempre será algún vino o los postres que acompañen a la comida. El detalle se dará a la entrada y el anfitrión lo agradecerá tanto que parecerá que ninguna otra cosa hubiera sido más acertada.
- La preparación de la comida o la cena dependerá de las circunstancias pero será lo más parecido a lo que en Occidente preparamos una vez al año… el dí­a de Navidad.
- El anfitrión tendrá que agradecer repetidas veces las molestí­as que se tomó quien preparó el festí­n y, por supuesto, hacer hincapié en lo delicioso que está cualquier cosa que se meta en la boca. Para eso se puede hacer uso de uno de los adjetivos clave para la sociedad japonesa: 美味しい (おいしい u “oishii”).
- Tras conversaciones varias mientras se come, llega el postre y finalmente el té. Es posible que el té llegué cuando ya hace un tiempo que no se está comiendo nada. En ese caso el anfitrión seguramente empiece a sentir que se está haciendo tarde y “está invitando de forma indirecta al invitado no a que se vaya sino a que empiece a sentir que se tiene que ir”.
- El invitado tendrá que notar por sí­ mismo cuando es el momento de marcharse. En caso de que sea el anfitrión el que primero lo piense, éste dejará caer ciertas indirectas universales para que el invitado se dé por aludido. Este momento es peligroso para personas de otra cultura porque todo es tan sútil que no se llega a percibir si no conoces las maneras japonesas. En algunos lugares incluso existe algún producto como cierto té o pastelillo que sólo se ofrece cuando el anfitrión piensa que es hora de que el invitado se vaya por lo que el invitado ya sabe lo que tiene que hacer.
- En el momento de la despedida, ambos tendrán que agradecer al otro todo lo ocurrido y nuevamente hacer uso de todas las frases que existe para ese momento en japonés como por ejemplo お邪魔しました (おじゃましました u “ojama simashita”), que literalmente significa “le he molestado”.
- El anfitrión seguramente acompañe al invitado de vuelta a la estación o incluso es posible que le invite a tomar un taxi ofreciéndole el dinero. En ese caso, el invitado seguramente deberí­a rechazarlo de una manera elegante.
- Finalmente, ya de vuelta, el invitado mandará algún mensaje o llamará por teléfono a quien fue el anfitrión para agradecerle todo lo que hizo por él.

Y así­ seguirá (o no) la relación entre anfitrión e invitado…