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MES: 06/2006

     El gran MarkitoXs me ha enseñado esto y no me he podido resistir a enseñarlo por aquí­. Este programa lo hacen todas las mañanas en la NHK y es para niños. Normalmente consiste en canciones, dibujos animados cortos y algún que otro juego.
     Este ví­deo es un ejemplo de la disciplina japonesa y de cómo se inculca en la sociedad desde la infancia. El baile es divertido y seguro que todos queréis reunir unos cuantos amigos para ver si os sale pero desde luego la letra es lo que no tiene desperdicio…

Prefiero la canción de los colores…

     Hace unos dí­as me hicieron esta pregunta y hoy va a ser respondida breve y claramente. だるま o daruma viene de la palabra budista dharma (que al menos en el budismo tradicional hace referencia a las doctrinas sobre Buda). Pero aunque el daruma japonés esté originalmente relacionado con la religión, su uso actual es más independiente.

daruma

     El daruma es un muñeco sin brazos ni piernas que se supone que es capaz de concederte un deseo. Su estado original es parecido al que se encuentra a la izquierda en la foto anterior. Lo consigues con ojos blancos y, en el momento que le pides el deseo, le dibujas una de las pupilas (creo que es más normal que sea la izquierda a pesar de que en la foto se le haya pintado primero la derecha). Y así­ quedará hasta que el deseo pedido se cumpla, momento en el que se le dibuja la otra pupila en señal de agradecimiento (quedando como el daruma del medio de la foto). Después mucha gente lo lleva a los templos para quemarlos o simplemente lo mantienen como trofeo.
     Hay muchos tipos de muñecos pero normalmente suelen seguir un diseño y forma parecidos. Suelen ser rojos, can cara no muy amable y con un kanji escrito en el centro que suele estar relacionado con el deseo que se pide. Además, a la espalda del muñeco, tiene que escribirse el nombre de quien lo pide.

El mí­o aún está tuerto…

     Nadia perdió el otro dí­a el monedero vieniendo a mi casa. Se dio cuenta cuando ya hací­a un rato que habí­a llegado. Estuvimos buscando por los 4 rincones de mi アパート [apí¢to o "apartamento japonés"] de unos 10m² y a los 15 minutos de mover y remover todo de un lado para otro nos dimos cuenta de que era difí­cil que estuviera dentro. Fuimos al コンビに [combini o "tienda de conviniencia"] por el que habí­a pasado antes de venir porque era el último lugar donde recordaba haberla abierto. No habí­a nada.
     En Japón el número de hurtos es tan mí­nimo (por no decir nulo) que ni se nos pasó por la cabeza esa posibilidad así­ que seguimos buscando por las calles por las que habí­a caminado. A menudo cuando alguien encuentra algo en el suelo que no es suyo lo que hace es apartarlo a un lado del camino para que no esté en medio y dejarlo en un sitio no tan visible para cualquiera pero encontrable para quien lo esté buscando. Pero ni por esas encontramos nada.
     Dentro no sólo habí­a unos 8.000 yenes sino tarjetas y demás identificaciones necesarias para vivir en Japón como la alien registration card o el carné de la universidad. Por eso, después de un buen rato buscando, terminamos yendo a la 交番 (こうばん o koban o “comisarí­a de barrio”) para denunciar la pérdida. Nadia relleno unos papeles con su nombre y poco más pero prácticamente no le dio tiempo a acabar cuando ya tení­a su monedero perdido encima de la mesa. Por supuesto, alguien lo habí­a encontrado y lo habí­a llevado allí­… ¿por qué no? Y mira tú por dónde pero tení­a todo el dinero que habí­a dentro cuando lo perdió… Y ahora viene lo interesante. Hubo que firmar un papel que hací­a comprometerte a que llamarí­as a la persona que se encontró tu pérdida para agradecérselo (y los agradecimientos japoneses no son nada comparados con “los agradecimientos españoles”) y, además, ofrecerle el 20% del dinero que tení­a la cartera en el momento de la pérdida a modo de recompensa. En España… bueno, en Europa… bueno, en el resto del mundo… la gente no se comportarí­a tan civilizadamente ni sabiendo que tendrá una recompensa material (y otra sentimental…). ¿Para qué? Si el 20% de lo que te dan es un 80% menos de lo que consigues si te quedas el monedero entero y te vas para casa…
     Y lo mejor de todo es que en Japón esto no se hace por la recompensa porque pongo la mano en el fuego a que sin ella ocurrirí­a lo mismo… Debe haber una posibilidad de un 98% de que si pierdes algo aquí­ lo termines encontrando… y con un poco de suerte te lo terminan llevando a casa. Conozco mucha gente (incluyéndome unas cuantas veces) que han perdido muchas cosas de diferente valor y casi siempre se ha terminado solucionando (“casi siempre” a pesar de no recordar ninguna situación con final negativo…).

Japón 1.001 – resto del mundo 0…

     Supongo que no hay remedio para no cumplir años cada 365 dí­as (o uno más los bisiestos) y así­ lo llevo haciendo ya 21 veces… Lo que nunca me habí­a conseguido es pasar el dí­a en el otro lado del mundo y celebrarlo con más gente alrededor de los que vendrí­an a mi fiesta de cumpleaños en España. Y, claro, por haber nacido en estas fechas más de un cumpleaños me lo he pasado estudiando y aunque ahora note algo del estrés universitario, este año ha implicado muchas cosas como para que unas cuantas hojas con muchas cosas interesantes (o no) por aprender lo eclipsen.
     No es sólo el cumpleaños de los dos patitos sino que es una de las primeras さよならパーティー (o Sayonara Party) de todos los que hemos pasado aquí­ un año. Ya hay gente que se empieza a ir esta semana, quien se va la siguiente y la mayorí­a lo hará en poco más de dos. Y aunque yo me quede hasta dentro de dos meses más, desde luego no será lo mismo sin muchos de los que me han acompañado aquí­ durante todo este tiempo. Es curioso como gente a la que prácticamente has visto dí­a a dí­a durante meses y meses desaparece de tu vida para existir en un mundo paralelo en el que sabes que siguen existiendo… y que seguro que te recuerdan… pero haciendo lo que dejaron de hacer para, entre otras cosas, conocerte… algo que en principio tiene poco que ver contigo.
     Y así­ miles y miles de vidas entrecruzadas de gente que conoce a otra y que le hace tener algo que le une a un sitio en el que quizás nunca ha estado e incluso nunca llegue a estar. Una lástima que no deja de ser interesante… En fin, feliz 22 cumpleaños para mí­ en lo que ahora me pertenece… y de lo que espero que en adelante por lo menos me pertenezca a base de ejercicio mental.

Y que cumpla muchos más por aquí­ o por allá o más allá…

     La verdad es que no recuerdo cuando fui por última vez a unos recreativos a gastarme unas cuantas monedas… De hecho ahora mismo no recuerdo si he llegado a hacerlo cuando esas monedas dejaron de ser pesetas. El caso es que el otro dí­a terminé con unos amigos prácticamente sin haberlo deseado en unos recreativos que hay cerca de mi casa. Esta vez no sólo nos sacamos unas cuantas fotos en el purikura (プリクラ) [sobre lo que prometo postear algún dí­a] sino que también jugamos a unos cuantas máquinas de esas que sólo creo que existan en Japón.
     Volví­ a sentir de nuevo mi época de niñez y adolescencia pero al mismo tiempo era algo así­ como un pasado paralelo ya que el Street Fighter, el Tekken y demás estaban al otro lado de la sala… un tanto apartados. Aquí­ van alguno de los ví­deos:


Jugando al ping-pong


Tocando la baterí­a (la cámara no era de quien grababa…)


Al ritmo de…

Quién pudiera ser Peter Pan…