Pasé una infancia de esas en las que parece que los demás niños se preocupen más sobre cómo es una tercera persona a cómo es uno mismo. Mi debilidad me hizo tener que acostumbrarme a cualquier tipo de opinión mientras no fuera agresiva ya que me terminé dando cuenta de que cualquier persona (A) puede pensar cualquier cosa sobre quien sea (B) y, mientras esa opinión no le afecte a ese quien sea (B), ese quien sea (B) seguirá siendo tal y como es porque así le gusta ser y esa cualquier persona (A) seguirá siendo tal y como es emitiendo sus opiniones porque así le gusta ser. No hay más. En principio tienes tanto derecho de emitir un juicio de valor a alguien en concreto o en general como de reaccionar de la misma manera ante un juicio de valor de alguien concreto o en general.
N me dijo el otro día que pensaba que en esta vida hay que ser radical. Le contesté que yo no estaba seguro. Lo pensé y me di cuenta de que mi postura antirradical podía terminar pareciendo demasiado radical… ¿Entonces yo también soy radical? Especialmente en este último año me he dado cuenta, basándome en todo lo que he vivido hasta ahora, de que todo es relativo e incluso creo que podría establecer lo que llamaría la segunda teoría de la relatividad (ésta a nivel vital).
Ahora recuerdo como me gustaba estudiar en el instituto la filosofía de Descartes, quien se dio cuenta de que de lo único que podía estar seguro es de que existía por el hecho de estar dudando del resto de cosas. Por aquel entonces casi sólo me conformaba con haber entendido lo que quería decir pero ahora me alegro de poder aplicarlo y adaptarlo aunque sea a mi propia vida. Obviamente apoyo que haya otras formas de pensar y creo que la perfectamente utópica es la que conjugue ciertos aspectos de todas y cada una de las acciones mentales que realice cada ser capaz de llevarlas a cabo aunque sea en beneficio propio. Y eso ya se aleja más del pensamiento cartesiano para acercarse al budista y con esta combinación creo que mejora tanto una como otra ideología.
Y es por eso por lo que entiendo que no me entiendan y entiendo que no entiendan que entiendo que no me entiendan. Y, como no, entiendo que no se entienda lo que quiero que se entienda. Incluso puedo llegar a entender que no se quiera entender lo que quiero que se entienda.
Aunque lo perfecto sería que se me entendiera a pesar de todo…