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MES: 02/2006

     Todaví­a estoy en Okinawa y aún me quedan unas horas aquí­ así­ que aprovecho esta conexión gratuita que he encontrado en el hotel para contar brevemente mis conclusiones sobre estas islas:
     - Okinawa no tiene nada que ver con el resto de Japón. Y eso lo sabe la gente de Okinawa y los del resto de Japón.
     - La gente de aquí­ es mucho más “mediterránea”. Aunque Japón ya de por sí­ sea una isla, aquí­ tienes la sensación de que todo está más relacionado con el mar. Es una cultura que prácticamente vive de eso o por lo menos está directamente relacionada con él.
     - Aunque parezca que va a llover o incluso si ocurre, el tiempo siempre es agradable y nunca tan frí­o como en Tokyo.
     - Aquí­ no hablan mas inglés del que se habla en Tokyo o en otras prefecturas de Japón a pesar haber tenido tanta presencia americana durante tanto tiempo e incluso en la actualidad (por su base militar).
     - No sé si en otras circunstancias también me ocurrirí­a pero tengo la extraña sensación de sentir más cerca de España aquí­ que en Tokyo. Y es extraña porque no deja de ser más que una isla al otro lado del mundo con gente que pertenece a otra cultura diferente. Aunque será el clima o el paisaje o la forma de ser de la gente o qué sé yo…

Aún no me he ido y ya me gustarí­a volver…

     Cuando llegué a Japón el pasado septiembre nada me impresionó tanto como la primera vez que vine a este impresionante paí­s hace ya tres años. Y de hecho esa sensación se ha mantenido en mayor o menor medida debido a la confusión que provoca en el cerebro humano la sensación de estar familiariazado con algo con lo que nunca podrás estarlo. Me refiero a que es imposible llegar a conocer y entender ni siquiera la ciudad en la que has vivido desde la infancia. Y eso es algo parecido a lo que me pasa con Tokyo teniendo en cuenta que ni he vivido aquí­ desde la infancia y ni siquiera habré pisado un 1% de sus calles.
     Y esa sensación se ha visto reforzada por las facilidades que he tenido desde que llegué. Vivir en un dormitorio cerca de la universidad está bien si lo que quieres es no tener que madrugar y conocer mucha gente de diferentes paí­ses y culturas. Pero también es verdad que Waseda no es Tokyo ni la Complutense es Madrid ni Blasco Ibañez es Valencia. Y no quiero decir que repudie la vida universitaria sino que es algo tan definido que eclipsa a cualquier otra forma de vida posible.
     Bueno… Y todo esto para excusarme de que me mudo a una nueva casa (en realidad sólo es una habitación) donde no vive ningún extranjero y, aunque es aproximadamente un 40% más barato de lo que pago ahora, tiene aproximadamente un 40% menos de las comodidades que tengo ahora. Una de ellas es Internet… así­ que no me hago responsable de cuánto pueda actualizar el blog de ahora en adelante. Y es que a mí­ al principio me costaba entender que hubiera japoneses que vivan en una habitación de unos 10m² contando la cocina con un baño exterior compartido y sin ducha (aunque en Japón hay miles de baños públicos). Ahora sólo espero que no me cueste adaptarme a ello. Supongo que será divertido… porque no será para siempre ya que cada vez me queda menos en este impresionante paí­s.

PD: Mañana me voy de viaje a Okinawa hasta el próximo sábado, cuando empezaré a vivir en la nueva casa (sin Internet). Así­ que quién sabe cuando será la próxima vez.

Cerca del ecuador de la aventura…

     Caminar con Marta por Tokyo o por cualquier otro sitio es muy interesante. Los ojos de Marta son los de una futura arquitecta (o quizás no…) y su forma de entender el espacio es totalmente diferente a la de cualquiera que tenga las nociones básicas sobre arquitectura. Te hace levantar la vista a más de metro y medio de altura para plantearte preguntas sobre cosas que por ti mismo ni habrí­as visto.
     Y esto me ha servido para darme cuenta de que cada cual se fija en lo que le interesa y, mientras yo me quedaba boquiabierto con la visión comunicativa y tecnológica de este paí­s, Marta se fijaba en lo vertical que es esta ciudad y sus contrastes entre la “corteza” y la “carne” (comparándolo con un aguacate, ;-) ). Y como dicen que todo se pega, esta nueva perspectiva que he adquirido me parece tan interesante como la innata en mí­.
     Yokohama, Shinagawa, Omotesando o Shinjuku son algunos de los lugares en Tokyo y alrededores donde los ojos del arquitecto más se abren para disfrutar de las vistas e intentar entender cómo se ha construí­do algo que a escala humana queda tan inmenso. La siguiente foto esta tomada desde dentro del edificio de Prada en Aoyama. Pensabamos que ni nos dejarí­an pasar pero nos abrieron las puertas como a cualquier otro cliente que se digne a entrar a un lugar tan chic como este. Por supuesto me terminaron llamando la atención por hacer la foto pero nadie me pidió que la borrara…

Edificio Prada
Escena esnob

Mirar y mirar…

     Cada vez estoy más seguro de que Japón es un paí­s con un algo especial que hace que pasen cosas que no ocurren en otros lugares. Si me preguntan por qué me gusta Japón o simplemente por qué estoy viviendo aquí­ no sé que responder y al final la única respuesta que he encontrado es “estoy en Japón para entender por qué estoy en Japón”. Pero he llegado a la conclusión de que no necesito dar explicaciones, Japón definitivamente tiene algo especial. Japón me aporta mucho y todo bueno.
     Millones de cosas me han pasado en los dí­as que he vivido aquí­ durante esta estancia y durante el mes que estuve hace tres años. Cosas bastante curiosas que no creo que ocurran simplemente por motivos culturales. La de hoy es una de las más llamativas.
     Después de haber pasado toda la mañana en la embajada de China hasta conseguir el visado para mi viaje de marzo, ir a otro lugar para conseguir un permiso para salir del paí­s temporalmente y además llegar a tiempo a clase, he salido a la calle a buscar piso puesto que justo dentro de una semana tengo que dejar la habitación donde vivo ahora. Mucha gente estaba preocupada porque no tení­a ningún sitio pero la confianza que me da Japón no me hizo desesperar. Necesitaba a un japonés para que me acompañara a alguna inmobiliaria porque en Japón es difí­cil que te alquilen una casa siendo extranjero (y más aún si no estás dispuesto a pagar mucho) e ir con alguien de aquí­ les da más confianza. Al final conseguí­ que una amiga me acompañara y hemos ido a una inmobiliaria cuyo escaparate habí­a observado mucho. Después de mirar dos libros de ofertas, hemos seleccionado sólo cuatro que me interesaban por precio y porque eran de los pocos que admití­an extranjeros. De esos cuatro sólo un casero ha dado el visto bueno ya que los demás no querí­an a alguien que fuera a estar menos de un año…
     He ido a visitarlo a la hora y está a unos 15 minutos de donde vivo ahora pero está mucho más cerca de mi supermercado favorito y de la principal estación de tren de la zona. Ya contaré más detalles de la habitación en un futuro post porque es la auténtica vida japonesa así­ que por ahora sólo diré que es muy pequeña y que el mayor inconveniente es que está vací­a.
     Pero no contento con haber conseguido lo que he andado buscando durante semanas, el azar me ha solucionado uno de esos inconveniente en apenas un par de horas. Al volver a casa con un amigo hemos visto frente a un restaurante chino una especie de estanterí­a de plástico rota pero que, dada la situación, me podrí­a interesar. Después de estar en la puerta del restaurante unos 15 minutos pensando si preguntar si era basura o no… cuando parecí­a que nos ibamos nos hemos girado y hemos entrado. Nos han dicho que no lo necesitaban así­ que podí­amos si querí­amos. Pero lo mejor ha sido cuando ha salido un hombre preguntándonos si necesitabamos más cosas… Resulta que se estaban mudando así­ que querí­an deshacerse de cosas y he salido del restaurante con: la estanterí­a que al final no parece tan rota, otra estanterí­a de plástico de cinco estantes, una mesa baja de estilo japonés y mañana tengo que volver para recoger dos altavoces y un escritorio de oficina mejor que el que tengo ahora… Así­ que con lo que me han dado sólo necesito un futón y ya lleno la habitación. Todo parecí­a muy complicado pero al final he conseguido casa nueva y he solucionado el problema del mobiliario todo de golpe.

De no tener donde vivir a tener un sitio mejor de lo que pensaba que podí­a conseguir…

     Poca información me ha llegado desde España en los últimos meses pero de lo poco que me ha llegado hasta aquí­ es algo sobre una ley antitabaco que muchos consideran estricta y que reduce bastante las zonas para fumadores. Lo curioso es que por lo que me enteré se parece mucho a la situación actual en Japón respecto al tabaco.
     En Japón fumar no es que esté peor visto que en otros paí­ses pero la polí­tica antitabaco llevada a cabo en los últimos años ha hecho que el vicio no aumente y que las zonas para fumadores estén tan localizadas que sea difí­cil que un fumador moleste a un no fumador. En los sitios públicos está prohibido fumar a no ser que haya una especie de minisala acondicionada para fumadores (a menudo con unos ceniceros muy curiosos que absorven el humo). En los restaurantes, cafeterí­as y otros lugares el territorio del fumador y del no fumador está totalmente marcado por lo que es muy difí­cil que uno pueda llegar a molestar al otro. En cuanto a la calle… en zonas como Shinjuku (uno de los centros de Tokyo) está prohibido incluso fumar en la calle. En realidad la última campaña prohibe fumar mientras se camina pero en realidad tampoco es común que alguien se pare a fumar en cualquier sitio porque para eso están los “rincones” fuera de los edificios o las cabinas acristaladas donde la gente entra a fumar el cigarro y sale tan pronto como se lo acabe.
     El siguiente ví­deo lo he grabado esta mañana desde mi parada hasta la siguiente. En uno de los muros que separan las ví­as, los viajeros del tren pueden ver durante medio minuto imágenes y letreros en japonés, chino, coreano e inglés que recuerdan que está prohibido fumar en la calle en la zona metropolitana de Shinjuku desde el 1 de agosto del año pasado:


Recomiendo pausar el ví­deo para ver los carteles

Me estoy olvidando del olor a tabaco…