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MES: 08/2005

     Lo tengo. He conseguido el papel que me permite vivir en Japón desde septiembre del 2005 hasta septiembre del 2006; lo que suma un total de un año de permiso.

Sólo queda un mes…

     Volver al mismo pueblo donde he pasado dí­as y dí­as de verano durante mi niñez puede resultar bastante chocante. Te das cuenta de que no eres tú sólo el que cambia… que el tiempo no perdona a nada ni nadie.
     Esto es Santiago de la Ribera. Un pueblo del Mar Menor modesto y con unas posibilidades turí­sticas bastantes reducidas. Eso es lo que hace que sus habitantes superen la media de edad de 60 años. Pero todo cambia, como decí­a. Y después de haber pasado miles de horas de aburrimiento veraniego siendo un niño en este lugar, descubro que todo ha cambiado. De hecho ahora me encuentro dentro de un cibercafé a dos pasos de la calle principal del pueblo (con un gran ventanal desde el que se ve a los abueletes pasar y mirarnos como si fueramos frikis [por supuesto no saben que significa esa palabra...]). Y también he observado el aumento de población guiri o turí­stas del resto de paí­ses europeos… ¿aquí­? Me dan ganas de pararles por la calle y decirles que a unos pocos kilómetros existen cosas mucho mejores que esta gran residencia para adultos con calles.
     Pero la culpa de todo esto la tienen las constuctoras. Puedes coger el coche y alejarte del pueblo en cualquier dirección durante varios kilómetros y podrás comprobar como no existe zona desértica en la que no hayan construido o hayan empezado ya o esperen empezar en breve. Por no hablar de los terrenos reservados a los campos de golf que parecen atraer a “turismo de calidad”.
     Pues nada. Que hace años aquí­ sólo vení­an viejos para meterse en el mar (sin olas y sin gracia) pero ahora las calles las comparten viejos, sus nietos y guiris de todo el mundo que se deben estar creyendo que esto era la España de la que hablaban los documentales de sus paí­ses.

Cuando quieres darte cuenta, todo ha cambiado…

     En poco más de un mes estaré viviendo a más de 10.000 kilómetros de distancia de cualquier familiar o amigo que tenga en este paí­s. Por eso mañana empieza mi tour veraniego para despedirme de esa parte de la familia que no vive en mi misma ciudad (toda menos la directa). Hacia el sur hasta Murcia y después hasta Madrid y alrededores para volver a Valencia de nuevo y prepararlo todo.
     Además el martes tengo que estar en la embajada de Japón para hacerme el visado. No sabí­a que era tan complicado tramitarlo… y eso que lo tengo fácil porque como estudiante admitido lo único que tengo que hacer es ir de aquí­ para allí­ llevando papeles y tal. Que si quisiera inmigrar…

Pues eso, que volveré…

     sorprender.
     (De sor-, y prender).
     1. tr. Coger desprevenido.
     2. tr. Conmover, suspender o maravillar con algo imprevisto, raro o incomprensible. U. t. c. prnl.

     Dice el budismo que no se debe esperar nada de nadie ni de nada porque así­ se crean expectativas que si no se cumplen puede llegar a afectarte negativamente y eso puede provocar consecuencias negativas en el futuro. Y cada vez estoy más seguro de ello. Si tú esperas mucho de algo o alguien y no se llega a cumplir esa meta te sentirás decepcionado (e incluso puedes llegar a evitar esa situación o persona más adelante sólo por ese algo concreto). En cambio, si no has puesto ningún lí­mite es muy fácil superar las expectativas y entonces te puedes sentir soprendido, agradecido y feliz. Y eso te llena.
     He conseguido encontrar un ejemplo bastante claro para demostrar todo esto. ¿No hace más ilusión que alguien te regale algo un dí­a cualquiera que el dí­a de tu cumpleaños? ¿Por qué? Porque no te lo esperabas… Por el contrario, los regalos el dí­a de tu cumpleaños parece algo obligatorio, establecido y previsible. Pero si crees que uno de esos regalos no está a la altura con la relación que tienes con esa persona o, más aún, alguien que tú esperabas que te regalara algo no lo hace, te sentirás decepcionado y dolido. ¿Por qué? Porque tú has decidido por ti mismo esperar un algo de ese alguien… Si no es por ningún motivo obvio, seguramente es que podrí­as haber hecho algo más por esa persona… porque está claro que si has hecho todo lo que estaba en tus manos (o incluso más) habrás sido recompensado.
     Un ejemplo general y otro más práctico y cercano: pongamos que anoche estuve a punto de quedarme en casa porque no habí­a ningún plan, excepto el de ir con el grupo de amigos de un amigo a sitios que de normal, con mis amigos, ya me aburren. Pero quedarme en casa otra noche más habrí­a sido mortal de necesidad así­ que me atreví­ sin esperar demasiado. El resultado final es que volví­ a casa cuando ya era de dí­a, conocí­ gente simpática e interesante y estuve en lugares en los que no habí­a estado nunca (quizás no vuelva por mí­ mismo pero para la situación eran perfectos). Algo que me hubiera perdido inconscientemente estando en casa.

Pues eso era…

     Hace años solí­a interesarme mucho eso de participar en concursos, de lo que fueran. Y, claro, participando en cientos tienes muchas posibilidades de que te toque más de uno. Alguna que otra vez he recibido CDs, libros, entradas de conciertos, posters y objetos varios además de algún viaje que otro que he hecho sin gastos. He llegado a ganar un par de concursos en un tiempo muy limitado.
     Con el tiempo fui desistiendo y por eso últimamente no gano nada. Con lo que se demuestra eso de que si no lo intentas no tienes ni la posibilidad. Pero, para matar mi aburrimiento veraniego, voy a intentar retomar ese espí­ritu concursante gracias a un foro que me ha pasado mi hermano. Así­ será mucho más fácil porque te informan sobre todos los concursos que van saliendo e incluso te dan las soluciones…

…desafortunado en amores…