Después de pasar un dí­a en la piscina saco varias conclusiones:
     - No estoy en forma y además me hago mayor. Haciendo la mitad del cuarto de lo que hací­a cuando era pequeño… estoy reventado. Al salir del agua he sido consciente de lo cansado que estaba y de que me costaba hasta respirar con la tonteria de nadar y bucear de aquí­ hasta allá y de allá hasta aquí­.
     - Aunque parezca que no haga sol, está ahí­. Siempre lo está. Y permanecer demasiado tiempo en una postura concreta u orientado hacia una dirección puede ser un grabe error que afectará al color de sólo algunas partes de tu cuerpo.
     - Las piscinas de hoy en dí­a ya no saben a cloro. O por lo menos en la que yo he estado. ¿Será un adelanto de la modernidad o un ahorro del propietario?
     - Las piscinas de hoy en dí­a no delatan a los meones. Ni con color rosa ni verde ni de ninguna otra tonalidad. No me he atrevido a comprobarlo pero creo que es lo que quieren…

- La piscina tiene resaca: agujetas, dolor de cabeza, rojez de la piel…