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MES: 07/2005

P05tugal

     Valencia – Cordoba – Tavira – Olhaí´ – Isla de Armona – Faro – Praia da Rocha – Sagres – Cabo de San Vicente – Praia de Belixe – Odemira – í‰vora – Setúbal – Troia – Lisboa – Sintra – Praia Grande – Ericeira – Batalha – Fátima – Coimbra – Oporto – Salamanca – Madrid – Valencia.

Kilómetros y kilómetros…

     Prometí­ volver y aquí­ estoy. Después de unos 9 dí­as sin móvil, sin Internet y con el resto de tecnologí­as justas, siento que es lo que necesitaba. Podrí­a haber sido cualquier otro lugar que no fuera Portugal. Podí­a haber sido cualquier otra época, aunque no mucho más tarde. Podrí­a haber sido sólo o con cualquiera. Pero tuvo que haber sido.

Mañana con más detalle…

     Despedidas y más despedidas. íšltimamente no hago otra cosa más que despedirme:
     - La cena de fin de curso llegó. Hací­a mucho tiempo que no iba a un karaoke (y creo que en Japón no diré lo mismo) y que no salí­a tan tarde de un pub… Amenece demasiado pronto y entrar de noche a un sitio donde no has ido a dormir y salir de dí­a es extraño (en la mayorí­a de los casos). El caso es que la despedida de la noche significaba para mucha gente una despedida mucho más larga de “te veo en más de un año” porque somos unos cuantos los que estaremos fuera el próximo curso. Tragedia.
     - La comida de despedida de mis compañeros de trabajo llegó. Eramos una plantilla de 6 personas y a partir de mañana ninguna de los 6 que trabajan en ese lugar llevará más de unas pocas semanas. ¿Motí­n? Puede tener muchos nombres pero lo que no tiene nombre es lo mal valorado y pagado que te puedes sentir en un trabajo. Después de aproximadamente año y medio, no volveré a trabajar en ese videoclub, por lo menos en meses y meses. Aunque espero ver a la gente que me merece la pena durante meses y meses. Tragicomedia.
     - La libertad parece haber llegado ya y para celebrarlo mañana me voy de viaje como se debe: sin haber planeado nada más que la hora de salida. Portugal espera a 4 aventureros que entrarán por el sur y saldrán por el norte. Sin prisas, empleando el tiempo necesario. Así­ que me despido de forma indefinida. Comedia.

Volveré…

     La estupidez humana parece no tener lí­mites. Tanto le cuesta entender. Tanto le cuesta diferenciar entre lo bueno y lo malo. Entre lo positivo y lo negativo. Entre lo eficaz y lo inútil. Entre lo sensato y lo incoherente. Tanto le cuesta entender que la diferencia forma la igualdad. Tanto le cuesta… tanto que debe ser el ser más estúpido sobre una superficie que ni merece. Lo leí­a ayer en un gran libro: “No recordaba a ninguna persona que fuera feliz simplemente por ser una persona”. Esa debe ser la única explicación a todo. Realmente no existen las personas. Sólo quienes quieren ir más allá y tan lejos llegan que se olvidan de lo que son y lo que son los demás. No existen las personas. No existen las personas. No existen las personas…

PAZ

     Y quien no lo ha oí­do es sordo; “la historia se repite”, dicen. Y vaya si ocurre. Por triste, increible e incoherente que sea. Avanzamos tan lento que deberí­amos dudar de que avancemos. Tanto es así­ que lo que escribí­ hace ya más de un año vuelve a tener un sentido pleno:
     ”Hoy he cogido el tren. Habí­a un par de ejecutivos con traje y maletí­n hablando sobre negocios. Junto a ellos, un joven de pelo engominado que cedí­a su asiento a una anciana que iba al médico. Justo al lado habí­a una chica de unos 19 años, hablaba con sus dos compañeras de clase sentadas frente a ella, iban a la única clase de hoy. En otro bloque de asientos habí­a un chico estudiando para el examen que hoy tení­a y, a su lado, una joven que escuchaba música a un nivel elevado para conseguir vencer al sueño. También habí­a una suramericana con un bebé en brazos, dos chinos que no se conocí­an entre sí­ y un marroquí­ que esperaba la próxima parada. Un niño en un carrito me miraba con los ojos más que abiertos, le he sacado la lengua y le ha dado un ataque de vergí¼enza. Su madre hablaba por el móvil con su marido.
     Nada diferente al resto de dí­as. Gente. Eso es todo. Gente que no conozco pero que va conmigo. Yo no sé ni de dónde vení­an ni a dónde iban… realmente, no me importa. Sólo gente cercana y a la vez desconocida
“.

PAZ

No existen las personas, no existen las personas…

     Hoy más que nunca son aplicables todas esas frases tí­picas de excusa ante la derrota deportiva. Y más si lo que se pierde es poder escuchar de cerca muchas más. No pudo ser… pero así­ ha sido. Madrid no será la anfitriona de los Juegos Olí­mpicos del 2012 y además tendrá que esperar hasta el 2020 (¡2020!) para volver a intentarlo porque no pueden ser dos ciudades del mismo continente sede olí­mpica consecutivamente (y Londres, aunque algunos lo nieguen y a veces no lo parezca, está en Europa).
     Una pena. Barcelona 1992 me pilló demasiado joven como para comprobar si, como dicen, verdaderamente fueron los mejores Juegos Olí­mpicos de la historia moderna (por lo menos los recuerdo, que ya es algo) y un posible Madrid 2020… me queda tan lejos que me imagino mayor para poder disfrutarlo (aunque podrí­a ser peor y seguramente así­ sea si alguna vez lo llego a vivir).
     Como ha dicho el gran Fernando Romay: “más de lo mismo; jugamos como nunca y somos eliminados como siempre”. Londres celebrará sus terceros juegos olí­mpicos en poco más de un siglo… y Londres seguirá siendo Londres. También habrí­an sido los terceros para Parí­s… pero Parí­s seguirá siendo Parí­s. Habrí­an sido los primeros para Madrid… y Madrid seguirá siendo Madrid. Todo en su sitio. Me quedo con el comentario de uno de los presentes en la Plaza Mayor de Madrid: “será por años…”. Eso nos queda. Es lo que nos ha quedado siempre. Podemos seguir con el mismo lema que encabezaba uno de los videos de presentación de Madrid: “We have a hope”.

¿Lo importante es participar…?