La estupidez humana parece no tener límites. Tanto le cuesta entender. Tanto le cuesta diferenciar entre lo bueno y lo malo. Entre lo positivo y lo negativo. Entre lo eficaz y lo inútil. Entre lo sensato y lo incoherente. Tanto le cuesta entender que la diferencia forma la igualdad. Tanto le cuesta… tanto que debe ser el ser más estúpido sobre una superficie que ni merece. Lo leía ayer en un gran libro: “No recordaba a ninguna persona que fuera feliz simplemente por ser una persona”. Esa debe ser la única explicación a todo. Realmente no existen las personas. Sólo quienes quieren ir más allá y tan lejos llegan que se olvidan de lo que son y lo que son los demás. No existen las personas. No existen las personas. No existen las personas…

Y quien no lo ha oído es sordo; “la historia se repite”, dicen. Y vaya si ocurre. Por triste, increible e incoherente que sea. Avanzamos tan lento que deberíamos dudar de que avancemos. Tanto es así que lo que escribí hace ya más de un año vuelve a tener un sentido pleno:
”Hoy he cogido el tren. Había un par de ejecutivos con traje y maletín hablando sobre negocios. Junto a ellos, un joven de pelo engominado que cedía su asiento a una anciana que iba al médico. Justo al lado había una chica de unos 19 años, hablaba con sus dos compañeras de clase sentadas frente a ella, iban a la única clase de hoy. En otro bloque de asientos había un chico estudiando para el examen que hoy tenía y, a su lado, una joven que escuchaba música a un nivel elevado para conseguir vencer al sueño. También había una suramericana con un bebé en brazos, dos chinos que no se conocían entre sí y un marroquí que esperaba la próxima parada. Un niño en un carrito me miraba con los ojos más que abiertos, le he sacado la lengua y le ha dado un ataque de vergí¼enza. Su madre hablaba por el móvil con su marido.
Nada diferente al resto de días. Gente. Eso es todo. Gente que no conozco pero que va conmigo. Yo no sé ni de dónde venían ni a dónde iban… realmente, no me importa. Sólo gente cercana y a la vez desconocida“.

No existen las personas, no existen las personas…