Vivo en un estado constante de alerta. Atento. Intentando estar preparado ante cualquier acontecimiento inesperado. Las manos me tiemblan. La sensación de mareo es permanente. La debilidad fuerte…
Me molesta el sonido de mis propios pasos. No poseo ningún control sobre mi propia respiración. Mis latidos no siguen ninguna clase de ritmo. Un leve soplido es capaz de hacerme desvanecer.
No diré más pero presiento que se avecinan malos tiempos personales… Malos como muy pocos he tenido en lo que llevo de vida… Y ahora me doy cuenta de lo estupido que he sido sufriendo por cosas que no pasan o que sólo pasan si yo quiero.
Con el mayor dolor no se sangra…


