PERSONAL BLOG FOTO VÍDEO ESCAPARATISMO ILUMINACIÓN OTROS
MES: 04/2005

     En el último post comenté algunas de las cosas que han ocurrido en todo este tiempo que he estado ausente. Me da la sensación de que cuando no puedes escribir es cuando más tienes que contar… pero supongo que sólo será una sensación.
     El caso es que han pasado muchas cosas que se quedarán en el tintero pero no querí­a dejar pasar una de ellas: la muerte de Joaquí­n Luqui. No es ninguna broma. Me siento obligado a dedicarle un post aunque sea tarde… si no mi conciencia no me dejarí­a en paz.
     Un dí­a me enteré de que habí­a tenido un accidente y que estaba grave pero poco después lo que supe es que habí­a fallecido. Nunca, por lo menos que yo recuerde, la muerte de una persona que no conocí­ en persona y que tampoco es que le haya seguido cada dí­a de mi vida me ha afectado tanto. Tuve la sensación de que se iba una persona necesaria en el mundo. Alguien que aún tení­a mucho que hacer. Una sensación muy extraña, como si no pudiera haber nadie que a partir de entonces cumpliera su papel.
     Parece un tanto ridí­culo pero lo escribo totalmente en serio. Luqui era un profesional de la materia como pocos. Siempre he envidiado cómo disfrutaba con lo que hací­a y eso se notaba en el resultado de su trabajo… Me acuerdo de cuando me duchaba los domingos por la noche, hace años. Le oí­a con su peculiar voz y su peculiar forma de hablar. Era la forma de dar por finalizada la semana. Si no le oí­a hablar sobre la música (en general, era de lo que hablaba) esa semana quedarí­a incompleta para siempre…
Un tanto peculiar pero muy grande…

     Entre la versión anterior del bluag y esta tan colorista han pasado muchas cosas, como dije a mi vuelta. Muchos cambios en la empresa en la que trabajo, nuevos proyectos artí­sticos… incluso se murió el Papa y lo sustituyeron. Pero a pesar de todos estos cambios, los que me han influido más en mi vida personal son dos. El primero afecta más al tiempo pasado y es el pasar nuevamente al estado de “soltero”… Pero es pasado… En fin… Por otro lado, los efectos del segundo cambio se verán en el futuro. Y es que me voy a vivir desde septiembre de este mismo año hasta julio del siguiente a Japón. Cursaré mi próximo año de la carrera en la Universidad de Waseda, en Tokyo. Yo pedí­ la beca como quien pide la vez en la carnicerí­a y, de un dí­a para otro, me la dieron como… quien te da el pollo en la carnicerí­a.
     Así­ que dentro de unos meses estaré viviendo en el área más poblado del planeta (he descubierto que en lo que es Tokyo y alrededores vive más de la mitad de la población de España…). A penas sé japonés, mi inglés no sé hasta qué punto me será útil, no sé si tendré dinero suficiente como para sobrevivir decentemente… lo que sí­ que sé es que me apetece y lo necesito a partes iguales…

Hasta el momento por aquí­ estaré…

     Hace tiempo que me di cuenta de que soy una persona muy nerviosa. Antes desayunaba todos lo dí­as café y ahora si tomo un sorbo mi sistema nervioso intenta salirse de mi cuerpo. Me sienta muy mal. Pero he llegado a la conclusión de que lo que me afecta no es la cafeí­na si no el hecho de ser consciente de que estoy tomando cafeí­na. Me explico. No sé si será algo generalizado pero mi mente es tan retorcida que es capaz de conseguir que me duela la cabeza si teme que haya posibilidades de que me duela la cabeza, es capaz de agobiarse en una situación determinada si teme que esa situación podrí­a llegar a colapsarla… Me sigo explicando. Mi sufrimiento termina siendo más psicológico que fí­sico.
     Pero no ocurre de forma aleatoria. Termina habiendo una serie de caracterí­sticas que, reunidas en un momento, hacen que lo pase mal. Son las fobias. Nunca me creí­a capaz de ser victima de una fobia y ahora me estoy dando cuenta de que soy más débil de lo que pensaba. Creo que la mayor de todas es la iatrofobia, que consiste en tener miedo a los médicos.
     Hoy he estado en un hospital porque han operado a un familiar y he tenido la misma sensación desagradable de siempre. Nadie va a un hospital por gusto. Es un edificio donde se va a pasarlo mal. Puede ser que se salven vidas o que se mejoren otras. Pero es la representación de dolor, la enfermedad, el sufrimiento… nadie va a un hospital por placer. Y entrar a un edificio así­ me bloquea la mente. Simplemente el olor ya es capaz de debilitarme, de que pasen por mi cabeza todos los pensamientos negativos que me puede inspirar un sitio así­.

Esta es mi criptonita…

     Qué dura es la vida universitaria… te piden más de un 8 de nota media para entrar en una carrera y después te dan dos horas para escribir un post de opinión de temática libre… Esto es lo que he escrito yo:

¡EL RESPIRO ES NUESTRO!
mamachicho.jpg     Muchos programas de la historia de la televisión española como las mamachicho, tómbola y muchos otros han invadido (casi literalmente) nuestros televisores y han dejado en la mente de la sociedad española una gran huella por su calidad. Sí­, sí­, por su calidad, por su pésima calidad. Son programas que han resistido en parrilla mucho más tiempo de lo que se merecí­an. Todos han seguido el mismo sistema: comienzan poco a poco y van cosiguiendo audiencia hasta el punto de que la crí­tica no puede soportar que un contenido tan malo sea visto por tanta gente. A partir de ahí­ el programa pasa de malo a peor (o de peor a pésimo o, incluso de pésimo a pesimí­simo) ya que dejan más de lado aún la importancia de la calidad de los contenidos y se centran en llamar la atención. Llegados a este punto, la esperanza se pierde y ya pensamos que nadie será capaz de quitar esa basura de la parilla-contenedor y que la audiencia cada vez será más lela hasta llegar al punto de no tener ningún tipo de criterio.
javiersarda.jpg Pues bien, todo este preámbulo me sirve para argumentar la alegrí­a que me provoca una noticia: “Sardá abandona Crónicas Marcianas”. Después de 8 años de sufrimiento y pura basura en RGB, el programa más absurdo y vací­o de la televisión parece llegar a su fin (por favor, por favor, por favor…). No más locas gritando frases superficiales, no más frikis enseñando su deformidades mentales, no más sexo gratuito… no más Sardá.
     El motivo por el que lo deja es que dice que necesita un año sabático (yo le darí­a incluso dos… o tres). Mucho ha llovido (y ha sido una lluvia muy ácida) desde que el catalán organizara esos programas de debate en el que ya apuntaba maneras enfrentando a la gente para observar como se insultaban.
     En fin, yo soy muy partidario de que le demos un respiro pero…: “Sarda, ¡el respiro es nuestro!

     Desde bien pequeño te pones a pensar sobre lo que serás de mayor (cualquier cosa es válida). Cuando creces un poco más empiezas a separar lo que te gustarí­a ser de lo que realmente deberí­as ser para sobre-vivir (lo de cantante, actor, escritor y astronauta pierden protagonismo frente a los abogados, doctores y demás tí­tulos tradicionales). Finalmente, cuando ya terminas los estudios obligatorios y tienes que elegir en unos dí­as algo que condicionará el resto de tu existencia, terminas escogiendo algo que no tiene por qué mantener la más mí­nima relación con cualquier cosa que se te haya pasado en todos los años que has estado meditándolo.
     En mi caso, de pequeño querí­a ser veterinario (aunque tení­a miedo a bastantes animales, pero me encantaban los documentales en los que aparecí­an). Más tarde querí­a ser escritor por eso de inventarme historias y tal. Después quise ser actor y hasta estuve varios años apuntado a diferentes grupos de teatro. La música terminarí­a conquistándome y quiser convertirme en un gran cantante-compositor. Cuando la cosa se puso seria pensé en hacerme notario… sé que no tiene nada que ver con… nada, pero me enteré que ganaban mucho dinero y hací­an muy poco.
     Cuando llegué a ese momento clave para el resto de mi vida, me di cuenta de que todo me llevaba al mismo lugar, el mundo del audiovisual. Así­ que cada vez intento involucrarme más en cualquier creación que conste de imagen y sonido… como el rodaje del videoclip en el que he participado esta mañana. Y, aunque haya dormido a penas 3 horas la noche anterior y que esté reventado o aunque los medios sean mí­nimos, sigue siendo igual de gratificante que una gran superproducción.

     No siempre haces cosas que te gustarí­an repetir durante el resto de tu vida…