Abstracción Audiovisual del Escaparatismo Apelativo
Sobre la retroalimentación y de/generación de la moda y otras tendencias como las políticas, religiosas, sexuales y demás, y sobre cómo se imponen en la sociedad.
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Abstracción Audiovisual del Escaparatismo Apelativo
Sobre la retroalimentación y de/generación de la moda y otras tendencias como las políticas, religiosas, sexuales y demás, y sobre cómo se imponen en la sociedad.

Ya habrás visto el escaparate, ¿no? Siempre coloca ahí las mejores confecciones, y, de telón de fondo, pone piezas de paño, un auténtico desfile de saltimbanquis para seducir a las mujeres fáciles… ¡A un hombre honrado se le caería la cara de vergüenza antes que recurrir a semejantes artimañas!
Émile Zola, “El Paraíso de las Damas” (1883)

La filosofía del Escaparatismo Apelativo supone una puesta en escena que reúna los siguientes valores:

Pese a las modas vanguardistas y la natural evolución de la seducción comercial desde hace dos siglos, el escaparate continúa siendo un mediador físico determinante entre bienes y consumidores, entre la fantasía de la tienda y la realidad de la calle. Esta vigencia y valor alcanzados por el escaparate en la disposición espacial de la tienda conduce al análisis de las últimas tendencias en el mundo del escaparatismo contemporáneo, una práctica cada vez más compleja y disciplinariamente más autónoma, encargada no sólo de conformar un conjunto de estímulos visuales sino también de crear la condición de testimonios de una época.
Pablo Soto, “Escaparatismo”

APELATIVO, el mensaje mismo: ha de ser capaz de llamar la atención y, además, despertar un mínimo de interés y/o sorpresa a cualquier individuo que pase por delante, incluso aunque en un principio no fuera el receptor predilecto del escaparate.

Siempre sitúo al observador interior y al observador exterior contemplándose el uno al otro. Siempre se trata del proceso de percepción de dos personas y de la mirada inter-subjetiva: uno mirando al otro, mirando al otro, mirando al otro… Hay una alusión a las vitrinas de las galerías comerciales del siglo XIX, con espejos al fondo, cristal por delante y, dentro, los diferentes artículos. La gente siempre veía su propia imagen mirando hacia la vitrina, mirando hacia sí mismos y también mirando su imagen hacia el cristal, superpuesta a la imagen de los artículos que deseaban.
Dan Graham